Hoy es el día mundia de la alimentación y, aunque esto de los días mundiales es un poco absurdo, nos gustaría recordar que en Asia millones de personas tienen dificultades para acceder a una alimentación básica. Os dejamos aquí la introducción del programa del pasado martes que algunos nos habéis pedido compartir:
Cada día se nos convence de que Asia es el continente del futuro, y posiblemente sea cierto. Pero, en ocasiones, ese futuro está construido sobre barrizales. Ha sido y está siendo construido por millones de personas que han convertido al continente en la fábrica del mundo. De allí sale prácticamente todo. Sin ir más lejos, la ropa que llevas puesta ahora mismo es posible que haya sido fabricada a un precio ridículo por una persona con un sueldo ridículo en Banghladesh o China. El futuro de Asia está siendo construido por personas que jamás tendrán futuro, personas que morirán a causa de los productos químicos que se usan en la fabricación de las prendas que vestimos, personas que morirán porque solo tienen acceso a aguas contaminadas con los vertidos tóxicos de las fábricas que producen lo que nosotros consumimos, personas que morirán al inhalar el carbono que desprenden las baterías de nuestros aparatos electrónicos y que ellos se encargan de reciclar. En definitiva, personas que morirán porque los poderes económicos y las grandes multinacionales decidieron que hay una parte del mundo, un submundo, que no tiene derecho a la vida y puede ser sacrificado a favor de su riqueza, de su egoísmo, de su avaricia. Quizás hayáis oído hablar, o puede que no, de las fábricas de ladrillos de Peshawar en Pakistán, donde cada día los niños se dejan su vida trabajando, o de los niños del polvo negro de Dacca en Banglhadesh, o quizás hayáis oído hablar de las familias que reciclan los inmensos basureros tecnológicos de Manila o de Phnom Penh en Camboya. Pero nunca os olvidéis de que todos ellos son los constructores de Asia, todos ellos son los sacrificados en pos de lo que los gobiernos entienden por “progreso”. Todos ellos son los que fabrican el mundo del que nosotros, los occidentales y las clases medias de todo el planeta, disfrutamos. Mientras tanto a nosotros nos han convencido de que no podemos hacer nada por cambiarlo, que lo mejor es seguir consumiendo, porque gracias a que nosotros compramos ellos recibirán un salario, bueno, más bien un ridículo salario con el que apenas podrán conseguir un bocado de comida al día. Pero, ¿vosotros de verdad creéis que no podemos hacer nada? ¿O es que estamos demasiado a gusto sentados en nuestros sofás?

